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Las imágenes ganadoras del concurso de fotografía National Geographic 2015

DIRT

Como todos los años, la revista National Geographic realiza una convocatoria abierta a fotógrafos de todo el mundo para participar en su concurso de foto. Al final del año la popular revista de fotografía de naturaleza que se ha convertido en una institución en este ámbito nombra a los ganadores y otorga al primer lugar 10 mil dólares, además de una invitación a participar en su seminario de foto en Washington.

Las imágenes que participan son categorizadas en tres rubros: naturaleza, personas y lugares. A continuación la ecléctica mezcla de las ganadores y menciones honoríficas destacadas.

 

Arriba la imagen ganadora, tomada por James Smart, muestra un tornado en Colorado.

Asteroid

El segundo lugar, los pantanos de Río Tinto en Andalucia semejan un impacto de asteroide. Foto de José Mingorance

 At The Play Ground

Tercer lugar: Chico en Uganda cuya más preciada posesión es su bicicleta. Fo Joel Nsdaha

Hill of Crosses

Mención honorífica, este campo de cruces en Lituania, de Hideki Mizuta.

Acrobate of the Air

Aves volando en los Alpes. Imagen de Alessandra Meniconzi

White-fronted Bee-eaters

Colibríes come-abejas de frente blanca, imagen de Bence Mate.

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La razón científica por la cual las celebraciones de Año Nuevo suelen ser decepcionantes

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Las fiestas de Año Nuevo suelen ir antecedidas de grandes preparativos: se elige un lugar para vacacionar en función a esta noche, dónde cenar, qué comer, qué beber (¿puedes solventar la botella de champagne o te conformarás con un sucedáneo?), (algunos toman cuidadosas medidas para agenciarse las drogas ideales para enfiestarse hasta la mañana) qué vestir (¿empezar el año en blanco, las serpentinas, los sombreros ?), con quién pasar justo el momento del conteo, el primer beso y abrazo del año, a qué fiesta ir después de la cena privada, y mil y un variables. Las personas que tienen mucho dinero suelen aprovechar esta fecha para montar enormes parrandas en las que muestran toda su sofisticación y su supuesta magnanimidad; las personas que no tienen tanto dinero o que prefieren no poner todos sus huevos en la canasta de un sólo día, buscan que los conviden a magnos eventos en los que se dilapidan las viandas. 

Esto es en teoría, al final esa gran fiesta que uno se imagina suele no producirse. Muchas veces uno acaba esperando entrar a un bar, en la calle, en un taxi, vomitando precozmente o en cualquier situación poco glamorosa. 

Hay una explicación científica (lo hay para todo hoy en día, lo cual no es garantía) para la gran frecuencia en la que los festejos de Año Nuevo, con toda su pirotecnia, acaban siendo fatuos fuegos de petate, como se dice en México a eso que promete mucho pero que no entrega tanto.  Según un estudio realizado por un equipo de científicos de diferentes universidades, las fiestas de año nuevo suelen ser terribles debido a que la “persecución y evaluación de la felicidad puede ser contraproducente”, como una especie de profecía anti-cumplida en la que el individuo se derrota a sí mismo al poner demasiada presión o expectativa en la realización de un evento.

En ese caso, los investigadores entrevistaron a 475 personas y los interrogaron sobre sus planes para la celebración de fin de año.  Luego contactaron a estas personas algunas semanas después para averiguar cómo les había ido. El estudio mostró que el 83% de las personas sondeadas manifestaron haberse decepcionado de su noche de Año Nuevo y los que más decepcionados estaban eran aquellos que más habían invertido emocional como económicamente.  

Otro estudio concluyó que intentar pasarla muy bien es una de formas más efectivas para pasar un mal rato. En ese caso, se les pidió a un grupo que intentar sentirse felices mientras escuchaban música o presenciaban una obra de arte.  Aquellos a los que no se les pidió que forzaran esta sensación reportaron pasarla mejor que aquellos que entraron a la experiencia con la prerrogativa de estar felices. Esto parece tener que ver también con que el monitorear la felicidad, el estar analizando si estamos bien o no, es una forma muy efectiva de sacarnos del flujo de la actividad, de distraernos de la experiencia en sí misma.

Existe una frase un poco trillada, atribuida a la filosofía oriental que suele aparecer por todos lados y que ya podríamo llamar sabiduría popular, dice que “la principal razón de la infelicidad es la búsqueda de la felicidad” o algo similar. Ciertamente es más fácil decepcionarnos y deprimirnos cuando anticipamos mucho lo que va suceder y cultivamos hábitos de deseo constante. 

En el caso de Año Nuevo lo más prudente parece ser no apostarle demasiado a una noche. Nadie se ha iluminado en un día. La felicidad no se puede forzar, ni fingir y quizás ni siquiera. Es más probable que te diviertas si no lo intentas. Además, tu cuerpo te agradecerá, ya empezando el 2016, no tener que remontar la marea con una cuesta arriba y una tremenda cruda. 



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